Coproducciones sevillanas con sello propio
Lapso Producciones y Truca Circus son las dos compañías que estrenan la línea de coproducción de esta edición, y eso se nota en el peso que ganan dentro del calendario. Jaleo, de Lapso Producciones, se adentra en el imaginario de Federico García Lorca desde una mirada contemporánea y multidisciplinar, con circo, música y poesía al servicio de un ritual escénico que dialoga con el universo lorquiano sin limitarse a ilustrarlo.
La pieza pasó por La Rinconada el 9 de octubre, siguió al día siguiente en Arahal y se verá también en Salteras el 11 de octubre. Por su parte, Alboroto de Truca Circus, que abre el festival en El Viso del Alcor, vuelve a aparecer al final del recorrido en Lebrija y Morón de la Frontera. En esta propuesta conviven el circo, el flamenco, la música y el humor, con taconeo, batas de cola, malabares, hula hoop y acrobacias sobre el escenario.
Clown, malabares y poesía visual
Entre el 8 y el 11 de octubre, Lolo Fernández & Cía. lleva Intrusos a Bollullos de la Mitación, Dos Hermanas y Las Cabezas de San Juan. El punto de partida es el clown contemporáneo, una forma de jugar con lo absurdo y lo cotidiano que suele conectar muy bien con públicos diversos porque trabaja desde la observación, la sorpresa y el gesto.
En paralelo, Edu Manazas presenta Meraki en El Saucejo, Los Corrales y Marinaleda, con una propuesta que une creatividad, pasión y tiempo a través de malabares, danza y movimiento. Y en esa misma franja del calendario, Llar, de Federico Menini, cruza arquitectura y artes circenses con la madera como protagonista en San Nicolás del Puerto, Lora del Río y Valencina de la Concepción. ¿Qué tiene este bloque que engancha tanto? Que cada pieza trabaja un lenguaje distinto y, aun así, todas comparten la voluntad de acercar el circo a quien lo ve por primera vez.
Las funciones de mitad de mes
La segunda mitad de octubre concentra algunas de las citas más variadas del festival. Eva Escudier presenta Sentadita me quedé en Cantillana, Pilas y Camas, una pieza de circo contemporáneo y danza acrobática que explora la memoria femenina desde una mirada corporal y muy personal. La Belle École, por su parte, lleva Caricatos a Castilleja del Campo, Palomares del Río y Villanueva del Ariscal, con un duelo de gestualidad que bebe del legado de los grandes payasos y del cine mudo.
También entra en escena La Churry con Wooooow, que pasa por Carrión de los Céspedes y, al día siguiente, por Aznalcázar y Villamanrique de la Condesa. Su propuesta de clown invita a frenar el ritmo y a mirar el presente desde un lugar más lúdico, mientras el festival sigue abriendo hueco a formatos muy distintos entre sí, desde el humor físico hasta la acrobacia más delicada.
La recta final del recorrido
La última semana de CIRKTOBER concentra el tramo más itinerante y más fácil de encajar en una agenda de otoño. Eva Escudier vuelve a aparecer en Camas el 22 de octubre, y el día 23 se suma Zirkozaurre con Ejes en Mairena del Alcor. A la misma hora, Nacho Flores presenta Domte en Castilleja de Guzmán, un espectáculo de circo contemporáneo de calle y participativo que mezcla equilibrio, estructuras escénicas y música en directo con un imaginario de minotauros y caballos de Troya.
Ese mismo 23 de octubre, El Hombre Globo lleva Flex a Bormujos y Truca Circus repite con Alboroto en Lebrija. El 24, Nacho Flores estará en Umbrete y Zirkozaurre en Brenes, y el 25 llegará el cierre con citas en Gines, Castilblanco de los Arroyos y Morón de la Frontera. En Morón, Alboroto se verá a las 17:30 horas en el Teatro Oriente, una función que combina circo, flamenco, música y humor para poner el broche final al festival.
Talleres para mirar también con las manos
Junto a los espectáculos, CIRKTOBER reserva un espacio para la participación con talleres de circo impartidos por La Tregua Cultura. La propuesta se orienta sobre todo a la población escolar y busca que niños y niñas se acerquen a las técnicas circenses desde una experiencia práctica, no solo como espectadores.
Estos talleres se distribuyen por La Puebla de Cazalla, Herrera, El Saucejo, Alcalá del Río, San Nicolás del Puerto y Guadalcanal, y completan bien una programación que no se limita a mostrar números ya cerrados, sino que también abre una puerta al aprendizaje y al juego. Al final, ahí está una de las virtudes del festival: hacer sitio al circo en la vida cotidiana de la provincia y llevarlo allí donde no siempre llega con facilidad.