Los restaurantes coreanos en Sevilla ya no son una rareza para una comida distinta: hay desde mesas especializadas en pollo y bibimbap hasta locales de fusión que juegan con producto andaluz y guiños coreanos. Para una cena en pareja, una comida con amigos o una escapada gastronómica sin complicarse, la ciudad ofrece opciones con personalidad y con ganas de volver.
Si te apetece salir de lo de siempre, aquí hay sitio para el picante, para el arroz bien trabajado y para el formato buffet, pero también para una cocina más híbrida. Y sí, en alguno conviene reservar con tiempo.
Moon es de esos sitios que se buscan cuando quieres comida coreana directa y sin rodeos. La sala se mueve con un trato muy amable y una sensación de casa bien llevada, de esas en las que el servicio acompaña de verdad al plato.
Aquí lo que manda es la cocina, y conviene ir a por lo que mejor funciona en su propuesta: jeyuk y soondae, dos platos que salen una y otra vez como apuesta segura para quien quiere algo auténtico y contundente. El segundo deja una sensación especialmente reconfortante, con ese punto de caldo y fondo que pide cucharada tras cucharada.
Si vas por primera vez, la elección parece clara: platos de cuchara, guisos y recetas que llenan sin necesidad de adornos. Y mejor no despistarse con la hora, porque el sitio puede llenarse.
Qiqihary Sushi Korean BBQ Sevilla Lagoh apuesta por el barbacoa coreana en formato amplio, con una sala vistosa, mucho movimiento y una propuesta pensada para comer con calma y probar varias cosas. La experiencia arranca rápido y el servicio va al grano, algo que aquí se agradece.
Frente a otros restaurantes coreanos más contenidos, este tira de variedad de carnes, pescado y sushi para que la mesa se monte a gusto de cada grupo. La combinación funciona especialmente bien cuando se busca compartir, picotear y pasar un buen rato alrededor de la parrilla.
Entre lo que más encaja en su propuesta están los cortes para la barbacoa y la ternera dulce, además de un sushi que acompaña sin desentonar. Si te atrae el plan de buffet con ambiente y ritmo, este es el tipo de sitio al que vuelves con más gente que solo.
Restaurante COCODak se nota pensado para quien quiere pollo coreano y algo más de cocina callejera bien resuelta. La entrada da una impresión moderna y práctica, con detalles como el kiosko y el botón para llamar al personal que marcan un ritmo ágil desde el principio.
Lo que le da sentido al sitio es que aquí el pollo no va solo: también entran en juego platos muy reconocibles de la cocina coreana como el tteokbokki y el kimbap, servidos con un punto de fidelidad que llama la atención. Hay una sensación de cocina hecha con conocimiento, sin perder frescura ni caer en versiones tibias.
Para pedir, conviene mirar el kimbap de atún y el pollo, que aparecen como los platos más redondos de la casa. Si buscas un coreano que te acerque a sabores muy concretos y bien marcados, aquí hay material de sobra.
Restaurante COCODak. Calle Carlos Cañal, 3, Casco Antiguo. Sevilla.
WATAGATA
Foto: WATAGATA
WATAGATA juega en otra liga: la de la fusión coreano-española. El local es íntimo y acogedor, con una carta que cruza ingredientes y formatos de aquí y de allí sin perder la idea de cocina pensada al detalle.
Lo interesante es que no se queda en el gesto fácil. Hay kimchi casero, croquetas de bulgogi, bravas coreanas, bibimbap de ternera y varios platos donde la base española aparece reinterpretada con criterio. Ese cruce, cuando funciona, deja una mesa muy distinta a la de un coreano al uso.
Si te gusta probar, aquí conviene dejar sitio para las bravas coreanas y para el bibimbap, dos platos que resumen bien su forma de trabajar. También encaja para una comida larga, de conversación y de platos para compartir, con una cocina que busca equilibrio más que estridencia.
Restaurante Gangnam es una parada muy sólida para quien quiere cocina coreana abundante y variada en pleno casco antiguo. La carta entra rápido por los clásicos y deja claro que aquí se viene a comer bien, sin rodeos y con margen para repetir.
Su fuerte está en platos como el pollo frito, el bibimbap de ternera, el jajangmyeon o el tteokbokki, una combinación que cubre tanto el antojo de algo crujiente como el de un plato más completo. La cocina sale generosa, y eso se nota en la mesa desde el primer momento.
Para una primera visita, el pollo frito y el bibimbap son la apuesta más segura, pero también merece la pena mirar el salteado de batata si te apetece salirte un poco del camino más obvio. Es un sitio cómodo para volver cuando quieres coreano sin complicaciones y con bastante variedad.