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Manuela Solano lleva su imaginario pop al CAAC

Una exposición de grandes retratos que cruza memoria, cultura popular y autobiografía.

Manuela Solano lleva su imaginario pop al CAAC
Visitantes en la exposición Manuela Solano, CAAC. Foto: INBA

La pintura de Manuela Solano llega al CAAC con una exposición que pone el foco en la memoria como motor creativo y en la cultura pop como archivo emocional. Alien queen / Paraíso extraño reúne retratos de personajes reales y ficticios que han acompañado a la artista mexicana desde la adolescencia y que, al pasar por su mano, se convierten en algo más que iconos reconocibles.

La muestra propone una lectura muy personal de las décadas de los ochenta, los noventa y los dos mil, con figuras tomadas de la música, el cine, la televisión o los videojuegos. Solano no se limita a citar referentes: los reordena, los mezcla con recuerdos propios y los convierte en imágenes cargadas de deseo, fortaleza, extrañeza y vulnerabilidad. ¿Qué ocurre cuando los rostros que marcaron una generación vuelven como autorretratos velados? Ahí está una de las claves de este proyecto.

Un imaginario que vuelve transformado

En Alien queen / Paraíso extraño, Solano presenta 36 pinturas de gran formato realizadas entre 2019 y 2025. Son obras que recorren varias capas de tiempo a la vez: el de la biografía de la artista, el de la cultura visual con la que creció y el de una pintura que se construye desde el tacto, sin pincel como mediación. Trabajar directamente con las manos no es aquí una anécdota técnica, sino una forma de mantener el contacto físico con la imagen y con aquello que se recuerda.

El resultado es una serie de retratos que funcionan como un atlas íntimo de referencias compartidas. Ahí aparecen la música, el cine, la televisión o los videojuegos, pero no como simple nostalgia. Solano los convierte en figuras que hablan de identidad, de supervivencia y también de subversión, con una mezcla de ironía y ternura que atraviesa toda la exposición.

Retratos que son también autorretratos

Uno de los rasgos más sugerentes de esta muestra es que las protagonistas parecen situarse siempre en los márgenes de lo convencional. La fortaleza femenina aparece como una energía que no se ajusta a los cánones socialmente aceptados y que, precisamente por eso, resulta tan poderosa. El título de la exposición apunta a esa tensión entre lo extraño y lo familiar, entre lo que se reconoce de inmediato y lo que se escapa de una lectura cerrada.

Lejos de proponer una galería de celebridades, Solano trabaja con una idea más compleja: cada personaje retratado se convierte en una proyección de sí misma. Por eso estas pinturas se leen como una colección de autorretratos, aunque no todos lleven su rostro. En ellas se cruzan la adolescencia, la madurez, el deseo, el miedo, la soledad y la fiesta, como si cada obra abriera una puerta distinta a una misma memoria.

Una artista marcada por la cultura visual

La trayectoria de Manuela Solano ayuda a entender la intensidad de esta exposición. Nacida en 1987 en Ciudad Satélite, México, estudió Artes Visuales en La Esmeralda y pasó por la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts de Lyon. En 2014 perdió la vista a causa de una infección relacionada con el VIH tratada con negligencia, un hecho que transformó su manera de trabajar y reforzó una práctica donde cultura visual y memoria se entrelazan de forma inseparable.

Desde entonces, su pintura se apoya en el recuerdo, en las conversaciones y en una relación muy física con los materiales. Esa manera de trabajar le permite reconstruir imágenes colectivas desde la experiencia personal y, al mismo tiempo, cuestionar cómo se forman los iconos de una época. De ahí que sus retratos resulten tan cercanos como inquietantes: son figuras conocidas, pero nunca del todo domesticadas.

El lugar de una exposición coproducida

La exposición se presenta en el Refectorio del CAAC y llega coproducida con el Museo Tamayo, un dato que sitúa el proyecto en una conversación más amplia entre instituciones y escenas artísticas. Esa alianza refuerza la presencia en España de una artista cuya obra ha ido abriendo caminos dentro de la pintura contemporánea, especialmente por su manera de combinar figuración, autobiografía y cultura de masas.

Junto a la muestra, el CAAC ha editado un catálogo con imágenes de las obras y textos específicos sobre el proyecto. Ese acompañamiento editorial ayuda a entender mejor el alcance de la propuesta, pero la exposición funciona por sí sola: basta entrar en sus salas para ver cómo Solano convierte personajes muy populares en imágenes que hablan de identidad, de deseo y de las ficciones con las que aprendemos a mirar el mundo.

Una exposición para mirar de otra manera los iconos pop

Lo más interesante de Alien queen / Paraíso extraño es que no pide al visitante un ejercicio de reconocimiento rápido, sino una mirada más lenta. Los iconos pop que aparecen aquí no están al servicio de la nostalgia ni del guiño fácil. Están puestos a prueba, reordenados y cargados de una densidad emocional que los vuelve más complejos de lo que parecían en su origen.

Por eso esta muestra funciona tan bien como propuesta de ocio cultural: ofrece pintura de gran formato, sí, pero también una reflexión muy precisa sobre cómo se construye una identidad cuando la memoria personal dialoga con imágenes compartidas por toda una generación. Y en ese cruce, entre lo íntimo y lo colectivo, la obra de Solano encuentra su mejor pulso.

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